La fé es creer en aquello que no ves; y la recompensa de esta fe es ver aquello en lo que crees

jueves, 7 de abril de 2011

Estimado amigo:

     entramos en época de gloriosos discursazos, momentos de piropos de ocasión, temporada de capeas mitineras, ratos del no me digas eso que tu hiciestes mas, creo Arévalo que estamos en el preámbulo de algo gordo en esta ciudad, de un gran meneo, no sé si llamarlo reventón, como la calle donde se supone se destripó el famoso lagarto, no sé maestro, no sé......., me da esa sensación, por mas que quiera ser optimista, ¡ojalá me equivoque!

     Vengo oyendo desde hace la tira de tiempo, como tu también lo oías, que a esta ciudad solo le faltaba despegar, recuerdo que decías, en aquellos cenáculos donde se arreglaba el mundo, que un buen presagio para este Santo Reino era "abrir la jaula de los grillos emboscados", ¡señor, señor! No paramos de quejarnos, no paramos de decir que nos falta, no paramos de tener envidia de otras ciudades que tienen lo mismo que nosotros y que "si" saben explotar lo que hay, y por supuesto mejorarlo.

     Jaén necesita fábricas, grandes almacenes, cruces de caminos, autovías de entrada y salida, trenes de alta velocidad, ¡¡joer no sé si seguir!! o ¡¡lo mismo es mucho pedir!!, o lo mismo es lo que alguien se le olvidó darnos hace la tira de Lunas, de Lunas llenas y nuevas, y seguiremos, por ejemplo, sin tener una fábrica grande de coches o de molinos de viento y si nuestros representantes no se ponen de acuerdo, seguiremos cogiendo la autovia de Granada o la que va a Córdoba y nos daremos una vuelta por jardines embrujados, o veremos este o aquel monumento y entretanto comeremos y haremos unas compras en el Decathlon de turno.

     La hostia como está el tema, con la preocupación justa que admite mi caja de cambios, espero que tanta discusión sea para bien, que cuando las urnas canten y digan sirva para algo, que cuando se ajusten las papeletas se beneficie la ciudad y sus ciudadanos, sin aspavientos esperaré el momento justo en el que algún héroe o heroína valiente ponga freno a lo absurdo e ilógico y esta ciudad se eche "p´alante". Mientras tanto, mientras llega el recuento, como una cabezonería de peregrino, cogeré el zurrón de subsistencia al hombro y viajaré en tranvía y abusando de los pasos llegaré hasta la atalaya y desde allí, desde la Cruz tendré fé y esperanza en otear en el horizonte una Ciudad Hospitalaria, la llegada de un AVE, como sube un Teleférico al Castillo, como a mi ciudad llegan varias autovías y las gentes vienen a pasearse por jardines y parques y mirarán la majestuosidad de nuestra Catedral por ejemplo o pasearán por la calles de nuestra Judería y tapearán por las tabernas y cenáculos mas inverosímiles y a lo mejor, a lo mejor amigo, al final del dia se dan un vuelta por el Decathlon de turno y compran algo.

     Del RJ te hablo en otro momento.

     Hasta pronto.

** El título es una cita de San Agustín.


  

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